Publicado: 19 de Septiembre de 2016

Actualmente, ahorrar en la factura de la luz parece, quizá más que nunca, una misión imposible.  Seguramente por ese motivo no dejan de proliferar servicios y aparatos destinados a ayudarnos en esta árdua tarea. La clave es saber diferenciar los que de verdad pueden hacerlo de los que pretenden engañarnos. Hoy veremos alguno de estos aparatos de dudosa eficacia. ¿Qué dicen que son?

Los ahorradores de luz, nombre genérico con el que se conoce a este tipo de dispositivos, comercializados por varias marcas, funcionan de una forma muy simple (sólo hay que enchufarlos) y eso, unido a la promesa de ahorrar en nuestra factura de la luz, los convierte en algo irresistible.

La mayoría de ellos son carne de teletienda, foros y páginas de venta por internet desde hace algún tiempo y prometen lo siguiente:

- Utilizan una tecnología sofisticadísima y revolucionaria

- Eliminan la energía sobrante (y no disfrutada) supuestamente generada por picos de potencia que demandan algunos de nuestros aparatos eléctricos.

- Redistribuyen esta energía residual de manera que sí llegue a utilizarse.

- Estabilizan la corriente eléctrica (hablan de variaciones de onda y otros factores que pueden hacer que nuestros aparatos consuman más).

- Reducen las subidas de tensión (no se da una explicación lógica al respecto).

- Ayudan a mantener el medio ambiente y protegen contra la radiación electromagnética(no suelen especificar cómo).

 ¿Qué son en realidad?

A continuación os explicamos lo que no hacen estos aparatos o por lo menos, lo que ningún organismo independiente ha demostrado que hagan.

Partimos de que los requerimientos de potencia de cualquier aparato eléctrico son los que son y no se pueden modificar añadiéndoles ningún dispositivo.

En cuanto a la tecnología, nada de sofisticaciones, en su mayoría se trata de capacitores“disfrazados”, que se usan para corregir la potencia de aparatos susceptibles de generarenergía reactiva, como por ejemplo motores industriales. La energía reactiva es aquella sobrante generada por un aparato de potencia muy elevada sin utilizarla.

Los capacitores o condensadores reducen esta energía reactiva en casos de instalaciones industriales con potencias contratadas elevadas, algo que sí les ayuda a ahorrar, puesto que a ellos se les cobra esta energía. Al cliente doméstico sólo se le cobran los kWh consumidos, por lo tanto no notarían nada en su factura de la luz (y en teoría son el objetivo de las marcas que venden estos ahorradores).

Nos encantaría poder decir que ahorrar electricidad es tan fácil como enchufar un aparato más a nuestra instalación, pero creemos la forma más efectiva de conseguirlo sigue siendo consumir lo menos posible y tener la potencia contratada bien ajustada.