Publicado: 19 de Septiembre de 2016

Cargar al máximo el lavavajillas y la lavadora, adecuar la cazuela al tamaño del fogón o desenchufar la televisión completamente para ahorrar energía son algunos 'mitos' sobre consumo que las últimas tecnologías parecen haber dejado obsoletos, según la Asociación Nacional de Ahorro de Energía (ANAE). 

Medir, conocer y controlar el consumo particular de cada hogar son las verdaderas claves para conseguir un ahorro real, ha explicado el presidente de la ANAE, Francisco Valverde, porque ahora disponemos de una tecnología que permite racionalizar" al máximo nuestros hábitos y los de nuestros electrodomésticos. 

Por ello, esta asociación ha lanzado la campaña 'Actívate', que apuesta por adelgazar la factura eléctrica mediante dos acciones: bajar la potencia contratada para pasar a una tarifa de discriminación horaria, recordando que el precio de la energía no es el mismo según la hora en la que se consuma, y analizar lo que gasta realmente todo lo que se conecte a un enchufe. 

"Hay 10 horas al día a precio ligeramente superior y 14 horas al día a precio muy inferior (más o menos la mitad), por lo que eligiendo adecuadamente se puede conseguir con facilidad un ahorro del 10 al 25 % anual en la factura", ha apuntado. 
Para medir la potencia necesaria en cada hogar o empresa, Valverde recomienda adquirir un monitor de electricidad que controla la demanda y permite comprobar en tiempo real el consumo que tiene el hogar. 

De esta manera se puede verificar personalmente si la potencia contratada se corresponde con el consumo y si los hábitos diarios son rentables. 

"Cada caso es diferente, pero el mínimo ahorro obtenido en hogares particulares con esta campaña ha sido de 100 euros y, el máximo hasta la fecha, de 580, mientras que las empresas han llegado a ahorrar cantidades muy superiores", ha añadido. 

La ANAE asegura que los consejos habitualmente asociados al consumo eléctrico "muchas veces" no son ciertos y que, por ello, "es mejor pasar a la acción para ver, en cada caso individual, si merece la pena aplicarlos o no". 

Así, el frigorífico y la televisión son los dos electrodomésticos que más electricidad suelen consumir, pero las recomendaciones "energéticas" que escuchamos a menudo no suelen corresponderse con la realidad. 

En el caso de la televisión, "aún se da mucha importancia a desenchufarla o conectarla a una regleta con interruptor" y "nunca" dejarla con la pantalla apagada y el piloto encendido, en el estado que se conoce como "stand-by". 

Sin embargo, "desde la renovación de los aparatos para adaptarlos a la nueva TDT éstos se han modernizado mucho y ahora ese consumo es irrelevante". 

La ANAE advierte de que el "consumo fantasma" provocado por el "stand-by" es "mucho más importante" en el caso de aparatos como el lavavajillas, el aire acondicionado o un robot de cocina como la Thermomix, y nadie nos ha dicho nunca que los desenchufemos. 

En cuanto a la nevera, al ser el electrodoméstico que más electricidad suele consumir en una vivienda común, cualquier costumbre, buena o mala, "repercute mucho en el gasto final". 

Por ejemplo, al abrir la puerta "con cierta frecuencia para coger o dejar cosas, típicamente en las horas de las comidas, se producen picos de consumo por un mayor funcionamiento" y, si se deja abierta un rato, "tarda en recuperar su consumo habitual con valores que llegan a alcanzar el 100 % superior al normal". 

Es, por lo tanto, un aparato que conviene cuidar de manera especial y por eso recomiendan mantener su limpieza, no colocarla junto a fuentes de calor y facilitar la ventilación posterior, además de evitar la formación de hielo y evitar guardar comida caliente.